Venezuela presenta sus saberes ancestrales indígenas en el Foro Mundial de la Alimentación
¿De dónde venimos?: Sabores ancestrales, saberes vivos, fue el espacio de reflexión en el que el Instituto Nacional de Nutrición (INN) compartió una visión de la alimentación que integra biodiversidad, territorio, cultura e identidad. El Trompo de los Alimentos Indígenas fue el punto de partida para este recorrido. Inspirado en un juego tradicional, representa equilibrio y movimiento: la armonía entre los alimentos que consumimos, nuestra cultura y la actividad física cotidiana. Sus franjas mues...
¿De dónde venimos?: Sabores ancestrales, saberes vivos, fue el espacio de reflexión en el que el Instituto Nacional de Nutrición (INN) compartió una visión de la alimentación que integra biodiversidad, territorio, cultura e identidad.
El Trompo de los Alimentos Indígenas fue el punto de partida para este recorrido. Inspirado en un juego tradicional, representa equilibrio y movimiento: la armonía entre los alimentos que consumimos, nuestra cultura y la actividad física cotidiana.
Sus franjas muestran la diversidad alimentaria de los territorios indígenas: Raíces, tubérculos, cereales, frutas, hortalizas y fuentes tradicionales de proteínas. El agua y el movimiento completan esta visión integral del bienestar.
Cada alimento lleva consigo conocimientos sobre dónde encontrarlo, cuándo cosecharlo, cómo transformarlo, prepararlo y compartirlo. Saberes transmitidos entre generaciones que mantienen viva la relación de las comunidades con la naturaleza.
El casabe y la catara acercaron estos conocimientos a los participantes mediante una experiencia de degustación: el casabe, como expresión de las técnicas tradicionales de transformación de la yuca; la catara, como encuentro con los sabores, aromas y preparaciones del patrimonio alimentario indígena.
Desarrollada en el espacio de reflexión del Indigenous Peoples’ Hub, en Roma, la actividad destacó que los sistemas alimentarios indígenas son también sistemas vivos de conocimiento.
Preservarlos es cuidar la biodiversidad, la memoria, la identidad y la soberanía alimentaria. Porque cada alimento guarda un saber y cada saber mantiene viva una relación con la tierra.